martes, 27 de noviembre de 2007

Que lo hagan con la nuestra si quieren, nunca lo hagamos nosotros con la de otros.

Esta nueva entrada tiene como origen, un salón de clases, a las 9 de la mañana, después de 2 horas de cátedras y el ambiente estaba compuesto por 14 personas, que osan llamarse cocineros...

Como el titulo de mi blog lo indica, esta es mi manera de ver las cosas, con sus equivocaciones o aciertos, pero perfectamente validas para mí, y por demás esta decir que mi blog esta abierto a críticas, una buena critica siempre será bien recibida...

La pregunta que surgió es algo mas que complicada, digna de analizar y motivo perfecto, sin lugar a dudas, para abrir una buena botella de vino y dejar salir el filosofo que todos llevamos dentro...

¿Por qué no puede nacer una gastronomía de identidad nacional, comparando e imitando?

Simplemente no es valido, no estamos hablando de la identidad de un restaurante, ni de una casa, ni de un grupo de entusiastas que se reunen todos los fines de semana a inventar que hacer con un ají dulce, estamos hablando de un país, la identidad gastronómica de un país.

Un país nace y se hace sobre sus costumbres y comidas, las comidas ya están ahí, la identidad gastronomica ya existe, lo que hay que hacer simplemente es redescubrirla, desempolvarla, darle brillo, con el mejor quitamanchas o quita oxido que tengamos, y necesariamente asumirla y entrarle con el pecho por delante, porque simplemente merece brillar, porque fue parte de nuestros bisabuelos y será parte de nuestros bisnietos, ineludiblemente es parte de nosotros y parte de lo que somos como personas...

La gastronomía de los países nacen por razones y necesidades tan distintas como su misma gente lo es, es indudable lo diferente que es un español de un portugués, estando al lado físicamente en el mapa, o un brasileño y un venezolano, entonces, ¿por que imitar la identidad gastronómica del otro?

¿Acaso es más fácil copiar que investigar? Indudablemente lo es, pero no llena lo mismo, al final pudiésemos pensar que engañaríamos a la gente, pero recuerden algo, la gente no es ducha en esta materia y a alguien "ignorante"(sin querer ofender a nadie, cada quien cumple su rol en la sociedad), siempre será fácil engañarlo, pero nunca nos engañaríamos a nosotros mismos y eso puede llegar a ser mas incomodo de lo que parece a simple vista.

Mi conclusión a la pregunta es, vamos a desempolvar nuestras raíces, vamos a quitarle las telarañas y los raspones que el tiempo les pueda haber hecho, al final va a valer la pena, seguro que si, y cuando nuestras raíces estén brillando tanto como nuestros cerebros, juguemos con técnicas, juguemos con formas estrambóticas y con humos, añadamos nitrógeno si queremos, a ver que sale de ahí, al final esos son juguetes inaplicables (para mi) y poco perdurables en el tiempo como conjunto, individualmente alguno sobrevivirá, pero aseguro que todos como conjunto no, pero sigamos el proceso requerido para poder llegar a eso, comer en exceso siempre ha producido acidez, que no nos pase a nosotros con algo tan delicado como nuestra identidad gastronómica, que de por si es incomparable, imitable??? Tal vez,

que lo hagan con la nuestra si quieren, nunca lo hagamos nosotros con la de otros.


1 comentario:

Unknown dijo...

riardo es el gocho viejo de verdad que articulo tan pero tan bueno de verdad lo felicito espero que ud tenga la disposicion de seguir publicando articulos como este que son cosas que de verdad bale la pena leer bueno sobre todo suerte.